Contenido del socioOpinión

Opinión: ‘Tulay’ con la Hispanidad

Escritor de opinión invitado

Somos muchos los herederos de la civilización hispánica por todo el mundo, los que sentimos la necesidad vital de recuperar y divulgar nuestro legado histórico, cultural y espiritual. Durante demasiadas generaciones ha sido ignorado o directamente atacado como algo vergonzante o dañino por quienes han tratado de borrar lo que fuimos, lo que somos y lo que podríamos llegar a ser.

España, como todos los grandes imperios que han existido a lo largo de la historia, ha sufrido los efectos de la propaganda de aquellos que querían destruirla. En nuestro caso fue con especial virulencia, insistencia y éxito, hasta el punto que las élites políticas e intelectuales españolas del siglo XIX asumieron como ciertos los mensajes negro legendarios. A día de hoy estos mensajes se siguen repitiendo de manera acrítica.

El proceso de independencia de los territorios americanos ha contribuido definitivamente a la consolidación y vigencia de la Leyenda Negra. El desplazamiento del poder de la corona española en dichos territorios a favor de dirigentes locales implicó que estos últimos elaborasen un conjunto amplio de argumentos en contra de España. Con este argumentario buscaban justificar ante su población el mantenerse en el poder a pesar del claro deterioro que se produjo en las condiciones de vida para la mayoría. Aún hoy en día, después de 200 años de independencia, ciertos dirigentes políticos siguen justificando su mala gestión culpando de los problemas de su país a los españoles del siglo XVI.

Sin embargo, estamos asistiendo a un despertar de la Hispanidad que permanecía latente, no solo en España, sino en todas las naciones hermanas. La Jornada Filipina es un claro ejemplo de ello, pues Filipinas también es parte de la Hispanidad, a pesar de que se ha procurado eliminar su identidad por la fuerza.

En este punto, quiero recordar unos versos de José Rizal, figura clave para la independencia de Filipinas, cuya efeméride se celebrará el próximo día 12, que resume a la perfección el espíritu de este pueblo hermano.

“Mi último adiós”

“¡Adiós, Patria adorada, región del sol querida,
Perla del mar de oriente, nuestro perdido Edén!
A darte voy alegre la triste mustia vida,
Y fuera más brillante, más fresca, más florida,
También por ti la diera, la diera por tu bien …


… Mi patria idolatrada, dolor de mis dolores,
Querida Filipinas, oye el postrer adiós.
Ahí te dejo todo, mis padres, mis amores.
Voy donde no hay esclavos, verdugos ni opresores,
Donde la fe no mata, donde el que reina es Dios …”

José Rizal

José Rizal dejó a todos los filipinos una importante herencia literaria escrita en español, que ni el paso del tiempo ni la imposición cultural de Estado Unidos han podido borrar. Muchos jóvenes filipinos recitan sus versos aún sin conocer el idioma. Existe una memoria colectiva que está despertando para recuperar su identidad, con sus luces y sombras, pero que en todo caso hay que poner en valor y merece ser estudiada de manera objetiva, sin los prejuicios impuestos por la propaganda anti española.

Tenemos ante nosotros una gran responsabilidad para con la Hispanidad. Dar a conocer su historia, su lengua, cultura, ciencia, náutica, cartografía y los formidables logros que produjo en beneficio de los derechos del hombre y de su dignidad. En definitiva, divulgar y poner en valor una labor civilizadora incomparable, que dio lugar a la primera globalización, y que ha condicionado de manera decisiva el devenir de la historia universal.

También recordar a sus héroes y eruditos como los marinos Miguel López de Legazpi y Andrés de Urdaneta y Ceráin o el capitán Juan Pablo de Carrión, rescatando del olvido episodios como el descubrimiento de la ruta marítima (tornaviaje) que permitía el regreso desde Filipinas a Nueva España, la victoria sobre los piratas japoneses en Cagayán (isla de Luzón) y su expulsión en 1582 o la publicación del primer Catecismo en español y tagalo en Manila el año 1593.

Misión Hispana

La mayoría de los hispanos en general y españoles en particular deseamos celebrar y recuperar nuestra herencia compartida, pero hasta el momento hemos estado solos en eso o, todo lo más, en pequeños grupos cercanos. Pese a todos los esfuerzos en nuestra contra, un cambio está llegando de forma natural. Tanto se han esforzado en negarnos nuestra raíz que están logrando lo contrario, que cada vez más hispanos despierten y quieran conocer y conectarse con su identidad. Es por ello que hemos creado la organización Misión Hispana. Además, propone un modelo alternativo al globalismo imperante, basado en los grandes pilares que dieron lugar a una labor civilizadora comparable a la de la antigua Roma. Es en definitiva, una propuesta en positivo que trata de recuperar su lugar en el mundo, despojada de cualquier tipo de complejos y de la Leyenda Negra que con falsedades construyeron los enemigos de la Hispanidad y que desgraciadamente muchos hispanos han abrazado.

Para ello, es imprescindible que los hispanos de todos los continentes, aunemos esfuerzos. Por eso necesitamos tender puentes por los que podamos avanzar a nuestro mutuo encuentro y abrazar aquello que nos une: la Hispanidad.


Este contenido es traído a usted por nuestro socio. Los puntos de vista y opiniones expresados en este artículo son los del autor y no reflejan necesariamente la política o posición oficial de La Jornada Filipina.


¿Podemos pedirle un favor?

En general, alrededor del 80% de nuestros ingresos proviene de la publicidad y un 20% de las donaciones. Nuestro modelo de negocio — y nuestro periodismo — depende más de su apoyo financiero que el de otras empresas periodísticas. Si su presupuesto se lo permite, por favor, haga una contribución. Cobramos a los anunciantes por la posibilidad de llegar a nuestras audiencias y conectar con ellas. Esta fuente de ingresos depende menos del tamaño de nuestra audiencia que de la economía local, que es la que mueve los dólares de publicidad. Como siempre, si tiene preguntas o comentarios, póngase en contacto con nosotros aquí.


Pedro Díaz García
Pedro Díaz García nació en Madrid el 3 de abril de 1974. En 2008 viaja con su esposa Amelia a Filipinas para terminar el proceso de adopción iniciado dos años antes. Pedro y Amelia son padres de una chica nacida en Manila. Aficionado al deporte y a la historia, junto a un grupo de amigos funda el 8 de diciembre de 2020 la asociación Misión Hispana, de la que es presidente.

    Los comentarios están cerrados.

    0 %