Opinión

La importancia del estudio de la tradición clásica en Filipinas

Finalizando mis estudios en la Universidad de La Rioja como estudiante de Filología Hispánica, descubrí a lo largo del camino un mundo, que para mí era muy desconocido.  Fue el segundo año de mi carrera, cuando tuve mi primer contacto con el latín y griego, lenguas que siempre había apreciado durante mi adolescencia en Manila, ya que siempre he sido una persona muy fascinada con el mundo del Renacimiento y con la idea del humanismo iniciado en Florencia, pero el plan curricular en Filipinas, no me permitían acercarme y tener una oportunidad de estudiarlas personalmente.

En el 2017 fue, cuando ya tuve la oportunidad de estudiar literatura grecorromana y a partir de ahí, me enamoré de Horacio, Ovidio, Virgilio y sobre todo a Catulo. Gracias al conocimiento que me daba mi profesora de literatura clásica, me di cuenta de que la tradición literaria hispánica contiene muchísima tradición grecolatina, claro, desde la idea platónica que influía en el cristianismo y la poética horaciana que en los Siglos de Oro hasta la ilustración influiría en la lírica española. Sin embargo, me insatisfacía bastante leer a los clásicos desde nuestro “román paladino”, nombre dado por Gonzalo de Berceo para dar nombre el tipo de latín hablado en la península ibérica, porque no entendía todo el contexto, ya que en este latín hablado ya alejaron las palabras de su latín clásico original. Por eso, en 2018, segundo año de mi carrera, tuve la oportunidad de conocer la lengua latina, a través de una asignatura obligatoria. Aunque me había encantado ese idioma, las clases eran demasiado aburridas, ya que nos dedicamos a memorizar tanto la morfología como las traducciones. Por esta razón, busqué una manera para aprenderlo, como yo había aprendido español, entonces, a través de mi profesor, me recomendó un club de latino hablantes y un método comunicativo para hablar latín. Inicié con el método comunicativo de Ørberg llamado, “Lingua Latina Per Se Illustrata”, y luego comencé a hablar activamente el idioma en el “Circulus Lucrunensis”, un círculo de aficionados al latín y al griego. A partir de los conocimientos que he adquirido de esta clase, me ha permitido ampliar mi vocabulario en español, ya que el propio español vino de un dialecto social de latín, llamado latín vulgar, aunque muchos clasicistas prefieren el término, latín hablado.

¿Qué tiene que ver esto con Filipinas?, muchísimo, ya que con la llegada de los españoles en las islas, trajeron consigo las ideas del humanismo renacentista y junto con el español, la lengua latina que era la lengua de la academia y de la iglesia católica. La formación clásica en el país floreció con la educación eclesiástica y como Filipinas fue una capitanía bajo la administración del Virreinato de Nueva España, permitió el intercambio y asimilación cultural entre las dos culturas: la cultura novohispana y la filipina. Gracias a este intercambio cultural, podemos disfrutar de la literatura barroca filipina, muy influida por la corriente cultista gongorina y el conceptismo, ya que en México floreció dichos movimientos literarios. Estas corrientes literarias llevaron consigo las técnicas empleadas, como el uso de ciertos tópicos latinos y técnicas poéticas encontrados a lo largo de la Historia de la literatura universal, como el “ut pictura poiesis”, “tempus fugit”, “carpe diem”, “vitaflumen”, “memento mori”, “locus amoenus”, “in contemptu mundi” y muchos más. De hecho, estos tópicos literarios influyen mucho en la obra en lengua tagala de Francisco Balagtas, “Florante at Laura”, donde el autor emplea el uso de la técnica horaciana de “ut pictura poiesis1”, para describir el lugar de los acontecimientos. Aparte, el tagalo, Bartolomé Saguinsín, escribe “Epigrammata”, un poema que se asemeja a la “Eneida” de Virgilio y cuenta las hazañas de Simón de Anda, que era el gobernador de la capitanía y defensor de las islas durante la ocupación británica del siglo XVIII.

Creo que es importante para los filipinos que aprendan el latín y el griego, para suplir sus conocimientos del español. Además, servirán para aprender las bases de la cultura occidental en general y para comprender la parte hispánica del país. Estas lenguas también son parte del patrimonio filipino, ya que hay muchos elementos neoclásicos, gracias a la influencia española, en la arquitectura, en el arte y en la literatura, pero los hace interesante su mezcla con la cultura prehispánica que nos hace únicos, no solo en Asia, sino en toda la hispanoesfera.


  1. “Ut pictura poiesis” en inglés, “word painting”. Apareció en su “Epistola ad Pisones”, para describir el proceso de la creación poética.

Los puntos de vista y opiniones expresados en este artículo de opinión son los del autor y no reflejan necesariamente la política o posición oficial de La Jornada Filipina.


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Jervi Gabriel Eugenio López
Jervi Gabriel Eugenio López es estudiante de Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de La Rioja. Filipino de origen, comenzó a estudiar el español como lengua extranjera en Instituto Cervantes de Manila, a partir de ahí, se cursará en la Universidad de La Rioja, para profundizar sus conocimientos de la lengua española, tanto en la lingüística y en la literatura. Conocedor de varios idiomas como el tagalo, inglés, italiano, francés, latín y griego, se destaca su uso de latín como una lengua viva, gracias a su participación en Circulus Lucrunensis, y con este hecho, sacó el apodo, concedido por la comunidad de la facultad de letras, el latinista.

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